2019-02-27

Primeras decisiones: La escala y el sistema

Elegir la escala idónea

Probablemente la primera y más importante decisión que debe tomar un aficionado que comienza en el mundo de los trenes en miniatura es la elección de la escala. Esta es una decisión que marcará el futuro de nuestra afición, ya que no permite una marcha atrás sin renunciar a gran parte del material adquirido inicialmente.

Comencemos por entender el concepto de escala, que no es más que la relación matemática que existe entre un objeto y su representación en cualquier tipo de soporte. Se presenta en forma de razón en la que el primer número indica la medida en la reproducción y el segundo la medida equivalente a tamaño natural (o escala 1:1). Por ejemplo, un modelo a escala 1:100, implica que un centímetro en la presentación a escala equivale a cien en el tamaño original.

En modelismo ferroviario se emplean diferentes escalas a nivel industrial, algunas de ellas son escalas históricas que llevan vinculadas a los trenes en miniatura desde hace muchas décadas, otras son creaciones más recientes para adaptarse a las nuevas demandas del mercado. Algunas de las más habituales son:

La elección de la escala vendrá determinada por un factor objetivo (espacio disponible) y uno subjetivo (preferencia personal). Como hemos mencionado, las escalas más comunes son la N (1:160) y H0 (1:87), razón por la cual nos centraremos en ellas. Veamos algunas consideraciones sobre esto:

  • La escala H0 es casi el doble de tamaño que la N, con lo cual el mismo proyecto de maqueta en esta escala ocupará una superficie cuatro veces mayor que en N.
  • La diversidad de material (trenes, edificios, vehículos, accesorios…) es mayor en H0. Podríamos decir que es la escala reina.
  • La escala H0 permite mayor nivel de detalle en los acabados (lógico, ¿no?), pero también lo exige (esto es, requiere mayor detallado a la hora de realizar una maqueta realista).
  • El cambio de una escala a otra significa renunciar a la práctica totalidad del material disponible en ese momento… con lo que la elección de la escala es una decisión que debemos tomar a conciencia.

El sistema de alimentación

En cuanto al sistema, viene determinado en primer lugar por el modo en que los trenes eléctricos captan la corriente de la vía. De forma general, los trenes eléctricos pueden funcionar de tres formas:

  • A pilas: Actualmente podemos considerarlos trenes infantiles en la mayoría de los casos, por lo que quedarían fuera de este análisis.
  • Dos carriles (ó 2C ó DC): Los trenes captan la corriente a través de los ejes en contacto directo con los raíles. Cada rail conduce un polo (positivo y negativo). Esto implica que los raíles deben mantenerse siempre separados físicamente y las dos ruedas de un mismo eje deben estar aisladas (de lo contrario se produciría un cortocircuito). Históricamente han empleado corriente continua para hacer funcionar los trenes, de ahí que se le conozca habitualmente como sistema DC

  • Tres carriles (ó 3C ó AC): Los trenes captan uno de los dos polos a través de railes y el otro a través de un tercer carril central. Se requiere por tanto de un sistema de toma de corriente central, normalmente denominado “patín”. Los ejes no necesitan estar aislados y los dos raíles pueden entrecruzarse libremente.

Los dos sistemas (2C y 3C) siempre han tenido grandes adeptos y grandes detractores. Lo que es incuestionable es que el tiempo ha terminado por imponer una realidad, en la actualidad, el sistema más extendido es el de Dos carriles. De hecho, varios fabricantes que históricamente han fabricado en ambos sistemas, se han decantado por dejar de fabricar sus modelos para el sistema Tres carriles (por ejemplo Electrotren en el año 2018), quedando Märklin como la gran marca del sistema 3C. Nuestra recomendación, para una persona que comienza de cero, es irse al sistema 2C, y será este en el que nos centremos en las explicaciones de este Blog, aunque casi siempre es extrapolable al sistema 3C.

El sistema de conducción

En cuanto al sistema de control de los trenes a escala que vamos a emplear, la decisión se ciñe a Analógico (DC en el sistema Dos Carriles) o Digital (DCC en el sistema Dos Carriles).

El sistema analógico es el más antiguo, en él los trenes se controlan mediante un regulador de voltaje que hace que aumenten su velocidad cuanto más voltaje suministramos a la vía. Por cada raíl circular un polo y es precisamente la polaridad la que determina el sentido de circulación. Todos los trenes que reciban corriente a través de la vía se moverán, no siendo posible el control totalmente independiente de los mismos. Las funciones adicionales (como iluminación) sólo podrán estar activas mientras haya corriente en la vía (una locomotora parada no podrá permanecer con las luces encendidas).

El sistema digital se desarrolló para vencer las limitaciones del sistema analógico y por tanto sus posibilidades son claramente superiores. Todo el material motor deberá llevar instalado un decodificador (o simplemente decoder) que recibe las órdenes de una central digital a través de la vía y los traduce para que nuestro modelo haga lo que deseamos. Esto posibilita en primer lugar el control totalmente independiente de cada locomotora, y en segundo lugar, la activación de las diferentes funciones de luz, sonido, enganche automático, fumígeno, etc. Una maqueta digital puede además controlarse desde un Smartphone, Tablet u ordenador, con los dispositivos y software necesarios.

De lo anterior se deduce automáticamente que las locomotoras analógicas no podrán circular en un sistema digital, puesto que carecen del necesario decoder. Con carácter general, cualquier modelo, antiguo o modernos, puede “digitalizarse” instalando en él un decoder, siendo común que las locomotoras fabricadas actualmente lleven un interfaz estandarizado para la instalación rápida de un decoder; digamos que llevan una preinstalación digital.

Las locomotoras digitales sí pueden circular en circuitos analógicos, y la mayoría de decoders permiten la regulación de distintos parámetros para ello.

Cabe destacar además, que las vías son comunes a ambos sistemas, por lo que en cualquier momento podremos convertir un circuito analógico en digital, con solo cambiar el regulador eléctrico por una central digital.

Cuando un aficionado se enfrenta a la decisión de decantarse por un sistema u otro, deberá plantearse a dónde quiere llegar. Hay aficionados que únicamente buscan disponer de un sencillo circuito, por ejemplo, con la idea de dar los primeros pasos en este hobby y conocerlo mejor. En este caso un set de inicio analógico resultará más económico que su alternativa digital, incluyendo un circuito de vías, un regulador y una composición de locomotora y vagones. Sin duda sería una buena opción en estos casos, en los que el “miedo” a no usarlo con el tiempo, se impone. Por el contrario, en el caso de un aficionado que está convencido de iniciarse de forma permanente en el modelismo ferroviario, un set de inicio digital sería una opción más segura, ya que su “jugabilidad” es incomparablemente mayor. En cualquier caso, si se elige la opción analógica, deberemos ser conscientes de que nos estamos autolimitando en las posibilidades de juego.

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