Herramientas 04/07/2019

20 consejos para pintar con aerógrafo.

El aerógrafo es, sin ninguna duda, la herramienta más importante para conseguir un resultado óptimo en nuestros trabajos de modelismo. Muchas maquetas se arruinan en la fase de pintura, bien por no saber manejar correctamente el aerógrafo o bien por no disponer de esta herramienta tan fundamental.

Es muy habitual que las primeras veces que nos enfrentamos a trabajos de aerografía no sepamos muy bien qué hacer y cómo pintar con aerógrafo. A continuación os dejamos 20 consejos básicos para todo aficionado que quiere comenzar a utilizar el aerógrafo. Estamos seguros de que si los seguís, os resultará muy fácil realizar vuestros primeros trabajos.

¡Vamos a ello!

1. Emplear pintura de modelismo, ya que su formulación tiene un pigmento más fino adecuado para el empleo de aerógrafos con obturadores de 0,15 a 0,4 mm.

2. La pintura debe estar suficientemente diluida, esto es importantísimo para no obstruir el aerógrafo. Es aconsejable emplear los thinners (diluyentes) aconsejados por cada marca, ya que están formulados para conseguir los mejores resultados con sus pinturas. Aunque es cierto que muchas pinturas funcionan perfectamente diluyéndolas con alcohol, agua, etc., es mejor comenzar con los “oficiales” e ir haciendo nuestra propia experimentación más adelante.


3. La forma correcta de manejar un aerógrafo es la que se muestra en la imagen, la postura de los dedos es similar a la forma de coger un lápiz o un pincel. El dedo índice acciona la palanca. Muchos principiantes ven más sencillo coger el aerógrafo de forma que el gatillo se accione con el dedo pulgar, aunque parece una postura más cómoda inicialmente, el control y precisión del aerógrafo es mucho menor y la amplitud de nuestro movimiento queda muy limitada.
4. Es recomendable comenzar una sesión de aerografía pulverizando agua, para comprobar que sale expulsada correctamente. Al comenzar a pintar, partir de mezclas diluidas en exceso e ir añadiendo pintura hasta conseguir la dilución óptima, así evitaremos que una pintura demasiado espesa nos atasque el aerógrafo y tengamos que tirar la pintura, limpiar, etc. La pintura debe tener una consistencia similar a la leche. Hacer las pruebas sobre un papel blanco. Cuando tengamos algo de experiencia, sabremos la proporción adecuada para cada tipo de pintura y podremos omitir este paso.

5. En mi experiencia, la forma más fácil de preparar la pintura es comenzar echando el diluyente en el depósito del aerógrafo, en la proporción que necesitamos y luego la cantidad correspondiente de pintura. Lo mezclamos bien con un pincel destinado a estos fines y listo. Hay que tener en cuenta que la primera pulverización la haremos fuera de la pieza a pintar, ya que siempre queda una pequeña cantidad de diluyente sin casi pintura en la zona más cercana a la boquilla. Cuando utilizo una pintura en mayores cantidades, preparo la dilución es un bote y la paso al depósito en la cantidad que necesite con una pipeta cuentagotas. En este tipo de botes con tapa de rosca (o botes de pintura reutilizados), la pintura se conserva sin problema por bastante tiempo.


6. La combinación de la presión, la pintura y su dilución, el aerógrafo y el obturador/aguja empleados son la clave para poder hacer un buen trabajo de aerografía. Estos parámetros deben ser “calibrados” por el modelista, a fin de llegar a las condiciones óptimas para su trabajo. Por ejemplo, si trabajamos con un obturador de 0,2mm y baja presión, tendremos que diluir un poco más la pintura, que si nuestra presión es algo más alta y el obturador de 0,3mm.

7. La parte delantera del aerógrafo debe permanecer en una posición ligeramente inclinada hacia abajo mientras pintamos, para facilitar la salida de la pintura y evitar el reflujo de pintura a las zonas posteriores del mismo. En aerógrafos de doble acción, primero expulsaremos aire y poco a poco iremos pulverizando pintura. Al terminar cada pasada, dejaremos de tirar pintura y finalmente cortaremos el aire. De esta forma lo primero y último que sale del aerógrafo en cada pasada será aire, que evitará la acumulación de pintura en el obturador que pueda secarse y obstruirlo.
 
8. Deberemos practicar la distancia óptima entre el aerógrafo y la superficie a pintar. Esta distancia no será siempre la misma, ya que varía en función de la técnica, presión y cantidad de aire y pintura que estemos aplicando. Si nos acercamos demasiado veremos rápidamente que la pintura se acumula en exceso, creando una superficie irregular o las típicas "patas de araña". Si nos alejamos mucho, perderemos el control sobre las zonas que estamos pintando y corremos el riesgo de que la pintura se seque parcialmente antes de alcanzar nuestro modelo, creando el efecto conocido como "piel de naranja".

9. Hay que revisar la parte final de la aguja y la boquilla al pintar, si observamos que se va acumulando pintura, la retiraremos con una servilleta impregnada en diluyente, alcohol, agua, etc. De este modo evitaremos que la presión de aire acabe "escupiendo" esta pintura sobre nuestro modelo.


10. Si en una sesión de pintura se van a emplear diferentes colores, lo adecuado siempre que sea posible es comenzar por el color más claro y acabar en el más oscuro, pulverizando entre cada cambio de color líquido limpiador. De este modo evitamos desmontar y limpiar el aerógrafo.


11. Lo más recomendable en trabajos de aerografía es emplear agua destilada, ya que no contiene sales y no deja residuos en el aerógrafo. En la mayoría de grandes superficies se pueden comprar garrafas de este tipo de agua por poco dinero.

12. Disponer de un soporte para el aerógrafo es fundamental, ya que nos permite posar el aerógrafo en una posición segura y así tener las dos manos libres. El soporte estará situado a la misma mano con la que manejamos el aerógrafo (a nuestra derecha si somos diestros). No contrar con este tipo de soportes suele derivar en accidentes de todo tipo: pintura derramada, caída del aerógrafo, etc.
13. Al acabar cada sesión de pintura, vaciaremos el exceso de pintura que haya quedado en el depósito y procederemos a pulverizar líquido limpiador sobre un papel o servilleta hasta que el líquido salga transparente. Posteriormente desmontamos del aerógrafo la aguja, la boquilla exterior, el obturador y la cazoleta (en caso de ser desmontable).

14. Limpiamos las zonas metálicas sin juntas con una servilleta absorbente (intentando que sea de buena calidad para que no deje muchas partículas de papel) impregnada en acetona o líquido limpiador, según la pintura que hayamos empleado. Del mismo modo, limpiamos el conducto interior del aerógrafo entre la cazoleta y el obturador. En esta zona es muy recomendable emplear varillas y escobillas de aerografía, ya que facilitan el trabajo. La limpieza es un trabajo fundamental que debemos realizar tras cada sesión de aerografía. Pocas cosas hay más frustrantes que comenzar a pintar y darnos cuenta de que el aerógrafo está sucio, la pintura no sale, burbujea en la cazoleta o sale de forma intermitente.

15. Las zonas que tengan juntas de goma, no deben limpiarse rutinariamente con acetonas o disolventes, ya que las desgastan con rapidez. Solo emplearlo en limpiezas intensivas.

16. El obturador es la parte más sensible a sufrir obstrucciones de pintura y la más difícil de limpiar. Hay limpiadores de obturadores para este fin. También podemos emplear un pincel fino impregnado en líquido limpiador o acetona.
17. Una vez limpio, dejaremos el aerógrafo desmontado (en un lugar seguro) para que todas las partes se sequen de forma separada. Así evitamos que si ha quedado algún pequeño resto de pintura en zonas interiores la aguja se quede “pegada” y tengamos problemas en la siguiente sesión de pintura.

18. En función del uso que hagamos del aerógrafo tendremos que hacer limpiezas completas cada cierto tiempo. En estos casos, desmontaremos el aerógrafo por completo y procederemos a su limpieza con los productos adecuados. Si disponemos de un equipo de ultrasonidos, conseguiremos una limpieza mejor en zonas poco accesibles, pero nunca dejaremos de hacer la limpieza manual, aunque pueda ser más rápida.

19. En los desmontajes del aerógrafo aprovecharemos para revisar el estado de las zonas más delicadas:

  1. Juntas tóricas - con el tiempo se irán desgastando o rompiendo y tendremos que sustituirlas
  2. Aguja – la punta debe permanecer perfectamente recta y afilada
  3. Obturador – la salida ha de ser perfectamente redonda y sin fisuras o deformidades

20. Las partes móviles del aerógrafo (principalmente el gatillo y el émbolo que activa el paso de aire) deben ser engrasadas cada cierto tiempo con aceite específico de aerografía.

Aprovechamos para dejaros un enlace a nuestra sección de aerografía, en la que podréis consultar información sobre una amplia gama de aerógrafos, compresores y accesorios que os ayudarán en vuestros trabajos:

    CATÁLOGO DE AEROGRAFÍA

Y si tenéis alguna duda o sugerencia sobre esta entrada, dejádnos vuestro comentario y os contestaremos lo antes posible.

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